domingo, 26 de febrero de 2017

a mi lado

Me gustaba verte, en las condiciones que sean. Insistía en darte besos y acariciarte la espalda, no me importaba ser insoportable. Pasaba mi mano por tu barba y vos revoleabas los ojos como siempre. Te reías. Me reía. Te seguía mirando y me pedías que deje de acosarte con mis ojos enormes. Yo no estaba dispuesta a parar. Lentamente te dejaste llevar, tus ojos empezaban a achinarse cada vez mas y tus frases iban perdiendo la coherencia. Balbuceabas unas palabras, pero el sueño te fue venciendo y todo tu cuerpo se relajó.
Disfrutaba verte dormir. Veía la paz en la expresión de tu cara y no quise acariciarte el pelo para no interrumpir ese momento tan placentero. El aire estaba frío, pero abajo de las sabanas era diferente. Ahora que estabas dormido, me quede con tu respiración y mis pensamientos, mirando fijamente el techo. Y si, quizá me sentí un poco sola en esa habitación de un hotel que ya conocemos, pero disfrutaba el hecho que de pudieras dormir tan plácidamente a mi lado.

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