Y en algún momento vos estuviste tan cerca, y vos también. En algún momento fuiste mis lagrimas y risas, mas risas que lagrimas por supuesto. En algún momento pusiste ese hombro y no te importó que las gotas lo humedezcan. Pero ese hombro se desvanece, al igual que esas sonrisas que alguna vez compartimos.
Quizá fue responsabilidad mía, o tuya, o de ella. Me duele saber, que en su momento no quise ver. Hoy veo, que somos tan diferentes, pero eso no nos impidió amarnos como lo que siempre fuimos: amigas. ¿Será que la vida nos puso a prueba? ¿O será que realmente no nacimos para esto?
Y jamás pensé que nos encontraríamos en un momento como este, nos imagine eternas y llenas de alegría. Pero hoy estamos llenas de algo que desconozco y es ajeno. Porque lo nuestro se quebró. Y voy a cuestionarme toda mi vida si esto es mi culpa, por mis errores. O si quizá es culpa de ustedes que no les costó soltarme la mano y seguir. Y así paso todos los días.
Nos supimos aceptar con nuestras caídas y nuestras virtudes que son pocas, pudimos perdonar y seguir porque nuestra amistad siempre fue más fuerte. Somos como un árbol a punto de caer, que parece no tener vuelta atrás.
Están en mi corazón, pero ocupando un hueco vacío y triste. Puede que sea ridículo, pero duele. Y yo misma se que ninguna de ustedes va a dedicarle tiempo a estos párrafos grises. Pero ojala un día me anime a mostrarlo. Mientras tanto, a pesar de todo van a seguir adentro mío, hasta el fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario