El verano pasado si aguanté porque te quería. Menos mal que lo hice porque sino no hubiésemos llegado hasta acá. Siempre entendí que tenemos tiempos diferentes. Desde el principio me miraste como nunca nadie lo hizo y eso me movilizó. Desde el principio te sentí como un compañero, como alguien que llegaba para quedarse. No sé que sentiste vos, pero yo no quería irme a ningún lado que no sean tus brazos. Vos, por tu parte, me querías y eso nunca lo puse en duda, pero tenías otras prioridades y otras formas de ver lo nuestro. Eso fue lo más difícil de entender.
Decidiste estar conmigo. Para ese tiempo yo ya me había llorado todas las lagrimas porque pensé que nos perdíamos, que no nos íbamos a ver más. Me sorprendiste y te animaste a lanzarte a este nuevo mundo que "yo te presenté" según vos. Aunque dudaste y mucho. Y quiero decirte que a mi la duda me duele, no me deja dormir.
Me culpé una y mil veces por ser como soy y no poder darte la relación que siempre quisiste. Luego, me sentí condescendiente y dejé de culparme. La culpa me estaba robando todas las alegrías y las ganas de seguir con vos. Entendí que relacionarme de la forma en que yo quería era lo más sano para mí y para el otro. Entendí que no quería una relación abierta, que yo era libre estando con vos y que siendo libre, te elegía a vos.
Vos por tu lado, siempre te costó esto. Te costaba verme al principio y yo con todos mis mambos creyendo que no querías acostarte conmigo, que no gustabas más de mí. Me torturé de las peores formas y las redes sociales fueron (y siguen siendo) mi peor enemigo. No entendía por qué te alejabas, por qué estabas durmiendo en mi cama y a la vez tan lejos de mí y de nosotros. Lloré mucho a tus espaldas por miedo. Me daba miedo preguntarte y escuchar la peor respuesta, esa que me esperaba esa tarde de verano en los bosques de Ezeiza. Sabía que en cualquier momento iba a llegar, siempre lo sabes de alguna forma u otra. La pizza que habías comprado nadie la comió. La caja estaba llena de lagrimas mías y por la calle me fui corriendo lejos de vos. Me fui a nuestro lugar esperando que todo sea mentira y me llenaba de bronca no coincidir. Me llena, todavía.
Un año después nos enfrentamos a la misma situación de no coincidir. Mis esperanzas las había dejado en las calles que recorrí hasta tu casa, no creía más en vos y en esto. No quería más. Pensaba en todos los momentos que pasamos y me llenaba de bronca de nuevo. ¿Como no te das cuenta que estas lastimando a una persona que amas? ¿Como podes mirar para otro lado en circunstancias así?
¿Como podes olvidarte de todo lo que fuimos y somos?
No quería más con vos. No quería sufrir más. A la vez, esperaba un mensaje tuyo diciéndome que me amas. Esperaba que te aparezcas en mi casa y me invites una birra. Esperaba cruzarte por ahí. Quería que vengas y me digas estar arrepentido. Quería que vengas y seas sincero una vez.
Pensé y me rompí la cabeza haciéndolo, pensé que quería estar con vos. Pensé que ya me tendría que haber ido hace rato, pero no lo hice y ahora te amo. "Sola no puedo remar más" te dije. Esa es la verdad, necesito y siempre necesité que estés acá conmigo, que tengas ganas de estar acá. Y si me vas a amar a medias, mejor ni estés. Necesito que dejes de culparme de cosas, de sentimientos, de celos. Necesito que dejes de revictimizarme. Ya me conoces, sabes como soy. Yo también sé como sos.
Pensé que no quería nada mas con vos y la verdad es que quiero todo con vos. Sé que lo nuestro se va a terminar. Sé que no es tu manera ideal de relacionarte. Sé que no voy a poder vivir nunca con vos y verte la cara por la mañana. Sé que no puedo proyectar demasiado con vos. Sé que tenes miedos. Sé que lo nuestro tiene un final. Ya lo entendí y lo asumí, aunque me dolió en el alma. Aunque quiera vivir de todo y no te lo permitas, te pongas obstáculos y barreras todo el tiempo, elijo quedarme ahora también. No sé por cuanto tiempo vas a permitirme estar acá (ni por cuanto yo voy a permitirme hacerlo) pero no me importa. A veces, esos pensamientos vienen a mi y siento que es una pena. Algunas personas prefieren la soledad, otras prefieren amar con intensidad, sin limites, sin miedos. Yo soy de las segundas y vos no tanto.
Una más para nosotros dos. Ahora nos toca seguir amando como lo sabemos hacer y aprendiendo de este nuevo mundo, como decís vos. Después vemos.
Una más, sin miedo
Una más, te amo
Una más, te elijo, nos elegimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario