domingo, 28 de agosto de 2016

Giuliano

Si existe Dios, entonces ¿Por qué tengo que ver a la persona que más amo en el mundo sufrir?
Me acuerdo la primera vez que te vi. Juro que no creía que en el amor a primera vista, pero ahí estabas, el bebé mas grande de la sala y acostado con la colita para el techo (me recordabas a tu mamá). Te vi y supe que te iba a amar para toda la vida, con todo mi corazón. Un poco tímida, metí la mano adentro de tu cubículo y te toqué por primera vez. Con miedo pero felicidad al mismo tiempo. 
Ya desde esos tiempos, pasamos tiempos duros. Unas complicaciones en el embarazo nos tuvieron con el corazón en la garganta, pero todo pasó y yo confié en vos. 
Para mí, eras el bebé mas hermoso de todos. Eras un bebé hermoso, ya que yo soy de las que creen que los bebes no son lindos cuando nacen. Pero vos eras la excepción a toda regla. Y llegaste en el momento indicado, cuando todos te necesitábamos. Nos uniste como nadie jamas lo hubiese hecho. Estábamos pasando momentos complicados, casi ni nos hablábamos, había un clima tenso generalizado. Hasta que viniste y revolucionaste todo, diste vuelta la casa (literalmente) y eso me encantó.
Disfruté tanto los meses que ibas creciendo, que me ibas enseñando cosas y yo también a vos. Sentía una emoción al verte caminar por primera vez, al verte crecer tanto y tan rápido. Pero nada en este mundo, es más lindo que tu risa. Esas carcajadas que largabas cada vez que yo hacía payasadas, son una caricia al alma. Ahora mismo, las estoy extrañando. 
Tus ganas de vivir son indiscutibles, siempre corriendo y bailando por toda la casa. A veces rompiendo cosas y tener el privilegio de ser el único que puede hacer desastres acá. Te despertas al escuchar alguna canción y ya te pones a bailar, eso te hace único. Me llena de orgullo ser tu tía. Y también me llena de orgullo que me veas y sonrías, aunque apenas puedas moverte por el dolor o te sientas tan cansado que no te podes parar.
Desde ese domingo en el que paso lo inexplicable, en el que nos dieron la peor noticia que le pueden dar a unos padres, a unos abuelos y a una tía enamorada, nada en esta casa volvió a ser lo mismo. Pero hay algo que no cambió y sos vos. Después de pasar 30 días internado, sin ver a nadie mas que a tus papás y con muchos pinchazos, punciones, quimioterapia y más, seguías siendo vos. Me acuerdo que lloré como nunca había llorado esos días sin vos... Pero al tenerte de nuevo acá, en mi casa, en tu casa, me emocioné mucho. Volví a llorar cuando te ayudaba a caminar de nuevo y vos tenías esa cara de entusiasmo y miedo a la vez, que me rompió el corazón.
Sufría cada vez que tenías que volver a esa maldita clínica, porque vos te merecías estar jugando, corriendo, bailando, haciendo cualquier cosa, antes de estar encerrado en esas cuatro paredes blancas y tristes. Te admiro, porque tenes 2 añitos y sos más valiente que muchos. Te aguantas todo lo que venga y no te importa, estas con suero y seguís bailando sentado en la cama. Sos mi orgullo.
Nunca voy a entender porque a vos, Porque a nosotros. Es que la vida a veces es tan injusta que duele, duele en el alma. Y a vos te duele mas que a todos. Y ahora estas ahi, dormidito, lo cual me deja un poco tranquila porque cuando pase esta recaída no te vas a acordar de lo que paso. Nosotros solos nos vamos a acordar y te aseguro que apenas pueda tenerte al lado mio de nuevo, voy a hacer todo lo que esté a mi alcanza para que seas feliz. Eso es todo lo que mereces en este mundo: felicidad. El amor que te tengo es único, nunca lo olvides.




"Días que extraño tu mirada,
Días con los ojos mojados"

No hay comentarios:

Publicar un comentario