Los tres se encuentran en una esquina, con la mirada perdida y la esperanza también. Buscando algo de piedad en todos los seres humanos que pasan por aquella calle, no se cansan de pedir miseras monedas que pueden significar un cambio enorme. La vida de esa mujer fuerte se define por la cantidad de comida que podrá comprar para alimentar a esas dos criaturas. A ella no le importa pasar hambre. Y ven por delante de sus ojos pasar carteras de precios inimaginables y zapatos de primeras marcas, y no entienden.
Del otro lado de la calle estoy yo, quebrada. Tengo la necesidad de correr y explicarles que el mundo no es así de cruel, no debería ser así. Explicarles que hay tantas personas como ellos que no me alcanza la vida para ayudar a todos, pero sí puedo resistir. Contarles que su situación no se soluciona con el dinero, sino con un cambio más profundo. Y el dinero es el principal problema de todas esas familias en cada esquina, plaza y banco del mundo.
Les quiero contar que hay gente como yo, que comprende que cada día es un desafío sobrevivir, que comprende que este sistema fue creado para crear desigualdad.
Hoy quiero que dejen de prestar atención a esas voces crueles e inhumanas que los cosifican, los burlan, los culpan. Dejen de escuchar a los que piden pena de muerte para un ladrón, porque esas personas no se detienen ni dos segundos a pensar que ese pibe que ayer te robó el celular no tiene nada, le sacaron todas las posibilidades y las esperanzas, el sistema se las arrebato y no le importo. A nadie le importo.
La gente que tuvo un poquito mas de suerte, por pura casualidad, esta acá luchando. No pienso bajar los brazos. Es importante comprender que todo lo que nos rodea esta influido por este sistema que nos domina y reprime, que esta guiado por algo tan inútil como el dinero. Tenes que saber hoy y siempre, que sin lucha no hay cambio. Y vos decidí si preferís sacarle las posibilidades y las ganas de vivir a un niño o comprar una cartera de las ultimas tendencias de moda.
Mientras existan personas que crean en otras, todavía hay esperanza.
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