Y estas ahí sentado imitando a una piedra muy gris, muy neutra. Una piedra llena de algo pero a la vez tan vacía. Sostenes la mirada y me pregunto que sucederá luego. Aunque dudo que algo suceda. Sos como las gotas, fluyendo hasta que entran por la parte derecha de tu boca y se mezclan de nuevo. No paras de caer porque te es inevitable, pero a la vez sos tan pesado que cuando por fin toques fondo vas a causarte mucho daño. Es algo que compartimos desde el principio.
Y yo con tanta sed de libertad y a la vez con tanta sed de conformidad, no puedo soltarte la mano. Tus dedos dejan marcas en la delicada piel blanca y siento que todo está en orden. Pero no es así. Así como el que vive en lo más profundo estoy viviendo una vida que no me pertenece. ¿Porque habría de tener miedo? Se trata de un error del cual soy una responsable. El miedo llena mis días y un poco más mis noches, y también llena la tinta de esa pluma que uso en la hoja amarillenta.
Cuando termino sé que nunca voy a ser como vos y eso no me pone triste. Cuando escupís palabras escondes una debilidad que yo sola puedo percibir. Y me duele que seas infeliz, porque significa que soy responsable. Pero aguanté mucho. Será que yo soy más risas y vos más furia.
Sé perdonar y aún vivís en mi, siempre. Tu problema fue que me convertí en un desafío, en un alma que lucha. Tu problema fue que crecí muy rápido y todavía me siguen apretando las manos para que no las suelte, y yo quiero soltarlas. No puedo porque anhelo tu felicidad. Las alas se debilitan, pero no voy a rendirme. No somos uno. Y el día en el cual dejes de vivir por mi y empieces a vivir por vos, vamos a brillar juntos. La luna bailará con nosotros, y el sol tambien, para que esas noches vuelvan a ser.
Me atrevo a decir que es lo más lindo y genuino que escribiste. Transparente, real, frágil y envuelto en libertad. Arte.
ResponderEliminarTus palabras siempre me llenan el alma, gracias por ser parte de eso.
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